Marie Christine Atma Yoga

Varan Atma Kaur

Sobre mi

Hace muchos años, en juventud, mi madre me leyó un extracto de «Misticismo y Lógica» de Bertrand Russel. Vine a comprender medianamente su mensaje muchos años despues, y el día de hoy, ese pensamiento guía mi camino paso a paso en cada decisión y e en cada momento del presente continuo que es la vida. Es impresionante lo qu e dice Russel en este momento de su texto, y aunque el lenguaje no dista de ser un poco distante en la tonalidad de lo que se aprecia de una narrativa del bienestar, del cliché, etc., lo que me impresiona aún, es el reconocimiento de la necesidad de hacer que los vínculos entre los hombres sean profundamente amorosos y compasivos por un lado, y por el otro, reconoce que algo nos conecta y es la simple experiencia humana. Por último, la muerte inminente como una experiencia tanto individual como colectiva, no solo como «el destino» que nos marca la vida, sino a la vez la experiencia más profunda de esa de comunidad y de unión, como un regreso al origen de lo que verdaderamente somos.

He tomado la decision de que ningún sufrimiento sea por causa mía, y, de manera compasiva hasta conmigo misma, brindar amor a quienes se cruzan en mi camino. Ser «una luz » en el camino de otros, puede sonar un poco egotico, y sin embargo, de las miles de formas que hay de honrar este vínculo y este pacto con la unidad de la humanidad y del todo, con el recuerdo anhelo de recordar y morar en nuestra verdadera morada, doy gracias por esta experiencia de hoy como ser humano y el potencial que me otorga ese título para procurar acercarme lo más que pueda a encender esa luz de la conciencia, elevarla y ver si en medio de la confusión y la bruma, puede ayudarme a mi y a a alguien mas a encontrar el camino.

Por último, en este momento n del texto de Misticismo y lógica, se habla de tortura condena y sufrimiento, pero yo me doy el beneficio de la duda, de que este sufrimiento que describe Russel y comparte la humanidad, está experiencia de vida es la que venimos a trascender, y que no hay condena no tortura , sino nuestros propios miedos, y angustias que toman el timon de nuestra mente, y que existe de muchas formulas una muy bella y preciosa que pongo a disposición, y esta es el Yoga.

Comparto el texto de «Misticismo y Logica» a continuación.

«Unido a su prójimo por el más estrecho de los vínculos, el de una condena común, al hombre libre le parece que siempre le acompaña una nueva visión, que proyecta sobre todas las tareas cotidianas la luz del amor. La vida del hombre es una larga marcha a través de la noche, rodeado de enemigos invisibles, torturado por el cansancio y el dolor, hacia un objetivo que pocos pueden esperar alcanzar, y donde nadie puede demorarse demasiado. Uno por uno, según avanzan, nuestros camaradas desaparecen de nuestra vista, apresados por las silenciosas órdenes de la muerte omnipotente. Muy breve es el momento en que podemos ayudarlos, en que se decide su felicidad o su miseria. Resolvamos arrojar luz del sol en su camino, iluminar sus penas con el bálsamo de la simpatía, darles la alegría pura de un cariño incansable, fortalecer su coraje desfallecido, infundir fe en los momentos de desesperanza. No sopesemos con balanzas envidiosas sus méritos y deméritos: pensemos tan sólo en sus necesidades, en las penas, las dificultades, tal vez las cegueras que constituyen la miseria de sus vidas; recordemos que son compañeros de penas en las mismas tinieblas, actores en la misma tragedia con nosotros.

Y así, cuando se acabe el día, cuando su bien y su mal se hayan vuelto eternos por la inmortalidad del pasado, haremos nuestro el sentimiento de que, cuando sufrieron, cuando fracasaron, ningún acto nuestro fue causa de ello; pero cuando quiera que una chispa del fuego divino prendió en sus corazones, estábamos prestos a animarlos, con simpatía, con valientes palabras en las que brillaba el coraje. Breve e impotente es la vida del hombre; sobre él y toda su raza cae la lenta, segura condena, oscura y sin compasión. Ciega al bien y al mal, indiferente ante la destrucción, la materia omnipotente sigue su camino implacable; al hombre, condenado hoy a perder lo que más quiere, mañana a atravesar la puerta de las tinieblas, sólo le queda abrigar, antes de que caiga el revés, los elevados pensamientos que ennoblecen su breve día; desdeñando los terrores cobardes del esclavo del destino, rendir culto en el altar que sus propias manos han edificado; sin dejarse desalentar por la fuerza del azar, salvaguardar su mente de la caprichosa tiranía que rige su vida exterior; desafiando orgullosamente a las fuerzas irresistibles que toleran, por un momento, su conocimiento y su condena, sujetar solo, como cansado pero inflexible Atlas, el mundo que sus propios ideales han forjado pese a la marcha arrolladora del poder inconsciente.»

(Bertrand Russel pg.17-18)

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